jueves

LOS BOSQUES DE ROBINSON

La obra de Jairo Robinson se presenta enmarcada en un clima de misterio; su quietud y su tan aséptica apariencia nos captura desde un inicio y nos lleva a un mundo automático plagado de figuras monumentales de fríos contornos y extraños significados; como en un rito de iniciación, sus figuras participan de una eterna cópula en donde las piezas encajan unas con otras generando nuevas formas y entrando así en un eterno juego cíclico que nunca acaba.Sus bosques, título que encabeza la mayor parte de las composiciones aquí presentadas, no son necesariamente las obvias representaciones del mundo táctil a las cuales estaríamos acostumbrados, son más bien vestigios de antiguas civilizaciones, tótems falicos, lineas ascendentes y ováricos núcleos: escenas todas cimentadas en un muy personal orden geométrico. Un orden geométrico que ya tiene larga data en el arte y que entre las primeras vanguardias artísticas generó obras que postulaban a un cambio del sistema, quedando el arte así como una promesa mesiánica dentro de la conquista de mundos imposibles. Pero la obra de Jairo Robinson, dentro de su coraza geométrica, nada tiene que ver con la impronta suprematista, esta muy lejos de las religiosas composiciones de Malevich o los mundos utópicos de cambios sociales de El Lissitzky dentro del constructivismo, ésta se enmarca mas bien, en la tradición surrealista de juegos automáticos con las formas, y dentro de esto se asocia a las composiciones de Hans Arp y al universo panteísta de Max Ernst.
Las construcciones de Jairo Robinson obedecen a un orden interno que no puede ser parametrado de ningún modo, es por eso que sus maneras automáticas de origen y existencia son siempre latentes. Y esto lo lleva a un modo panteísta de concebir el arte, tributo personal a los elementos naturales que se ramifican y hallan su progreso o su fracaso dentro de los límites del plano.
Su obra es un pedazo de naturaleza y un pedazo de su propia historia personal enmarcada en la clásica ventana de la imagen bidimensional. Su obra es un universo siempre cambiante que nos invita a ser explorado dentro de esta época gobernada más bien por la imagen volátil. La rotundidad de sus formas nos ofrece cobijo o destrucción, la complejidad de sus lineas y tramados nos ofrece vértigo y bienestar, nada se puede dar por sentado en su obra, las apariencias siempre cambian y las posibilidades son infinitas.
Jose Luis Carranza

1 comentario:

jose luis carranza dijo...

La abstraccion geometrica siempre halla sus rumbos, es el inicio de todo y todo se reduce a cuatro angulos parejos. saludos a kasimir Malevich.